jueves, 15 de agosto de 2019

Resumen Energía Biomasa: Laura Obando


Producir energía con la biomasa : utilizar materiales de naturaleza orgánica.
La energía de biomasa o  bioenergía es un tipo de energía renovable procedente del aprovechamiento de la materia orgánica e industrial formada en algún proceso biológico o mecánico, generalmente es sacada de los residuos de las sustancias que constituyen los seres vivos (plantas, ser humano, animales, entre otros), o sus restos y residuos. El aprovechamiento de la energía de la biomasa se hace directamente (por ejemplo, por combustión), o por transformación en otras sustancias que pueden ser aprovechadas más tarde como combustibles o alimentos. Por esos motivos producir energía con la biomasa es un sistema ecológico, que respecta el medio ambiente y ademas no tiene  muchos gastos. Las biomasas se pueden clasificar según la procedencia.
Natural:  Es aquella que abarca los bosques, árboles, matorrales, plantas de cultivo, etc. Por ejemplo, en las explotaciones forestales producen una serie de residuos o subproductos, con un alto poder energético, que no sirven para la fabricación de muebles ni papel, como son las hojas y ramas pequeñas, y que se pueden aprovechar como fuente energética.
Residual: Es aquella que corresponde a los residuos de paja, serrín, estiércol, residuos de mataderos, basuras urbanas..El aprovechamiento energético de la biomasa residual supone la obtención de energía a partir de los residuos de madera y los residuos agrícolas  (paja, cáscaras, huesos…), las basuras urbana, los residuos ganaderos, como purines o estiércoles, los lodos de depuradora, etc.

Historia: La biomasa fue el principal combustible para el ser humano hasta la llegada de los combustibles fósiles. Se utilizaba para cocinar, para calentar, hacer cerámica, etc. Sin embargo, la biomasa ha seguido teniendo un papel destacado y hoy en día, debido a su carácter renovable y a la crisis energética, está volviendo a recuperar protagonismo.
Perspectivas de futuro: El papel de la biomasa como fuente de energía puede contribuir a resolver el problema energético, así como a disminuir la dependencia energética y la contaminación. En Brasil, hay ya dos millones de vehículos que se mueven con bioalcohol obtenido de la caña de azúcar, y ocho millones más que mezclan gasolina con alcohol. Pero aún debe consolidares un mercado del recurso de biomasa, así como resolver la logística de la adecuación al uso energético y establecer las bases regulatorias de ese mercado.
https://www.ecoticias.com/energias-renovables/100049/Todo-biomasa-bioenergia



¿Cómo se procesa la biomasa? Se utilizan calderas donde el  material se quema poco a poco, lo que genera también cenizas que pueden ser usadas posteriormente como abono.  Si se instala un acumulador, se puede almacenar el calor sobrante generado.   ¿Para qué se utiliza? Generalmente para generar calor, y a nivel industrial en ocasiones para electricidad, aunque es un proceso más laborioso. Se pueden instalar calderas de biomasa en las viviendas, para obtener calefacción (por suelo radiante)  y calentar agua.     Ventajas de la biomasa: Así, la biomasa resulta una fuente de energía renovable más barata, segura y eficiente, con menos emisiones y que contribuye al mantenimiento de los bosques o al reciclaje de residuos agrícolas. No hay que olvidar que esta materia orgánica ha de obtenerse de forma controlada y sostenible.   ¿Qué factores benefician a la biomasa? El empleo de la biomasa como fuente alternativa de energía limpia se ha visto considerablemente ayudado por una serie de factores: Subida del precio del petróleo Crecimiento de la producción agrícola El cambio climático Aumento de la preparación técnica y el conocimiento científico en la investigación de renovables Escenario económico propicio para la explotación de plantas de biomasa Trabas burocráticas a otro tipo de promoción de energías renovables   Por estas razones son muchos los países que optan por hacer uso de centrales de biomasa, siendo Europa el principal foco de actuación con las cinco centrales más grandes del mundo en Inglaterra, Polonia y tres en Finlandina.

Cómo se obtiene: En función de la energía a obtener, se somete a la biomasa a distintos procesos físicos y/o químicos: mediante la combustión directa se obtienen energía térmica que puede servir de calefacción o se puede producir vapor con el que generar electricidad previa acción de una turbina y un alternador; también se puede recurrir a la combustión sin oxígeno (pirolisis), que descompone la biomasa, o a la oxigenación o hidrogenación, para obtener hidrocarburos; mediante la fermentación se puede transformar la glucosa es etanol, bioalcohol que así mismo sirve de combustible; por su parte, la fermentación sin oxígeno (fermentación anaerobia) origina, biogases que se utilizan en motores de combustión o como calefacción; a través de procesos químicos no biológicos (donde no intervienen microorganismos) se pueden transformar aceites vegetales y grasas animales en una biodiesel, que sirve de combustible; etc.

Biomasa natural
La biomasa natural es la que se produce en ecosistemas naturales. La explotación intensiva de este recurso no es compatible con la protección del medio ambiente, aunque sea una de las principales fuentes energéticas en los países subdesarrollados. Esta biomasa natural es creada sin intervención alguna del hombre para modificarla o potenciarla. Se trata fundamentalmente de residuos forestales:
Derivados de limpieza de bosques y de restos de plantaciones
Leñas y ramas
Coníferas
Frondosas
Biomasa residual
La biomasa residual es la que generada en las actividades humanas que utilizan materia orgánica. Su eliminación en muchos casos supone un problema. Este tipo de biomasa tiene asociadas unas ventajas en su utilización:
Reduce la contaminación y riesgos de incendios.
Reduce el espacio en vertederos.
Los costes de producción pueden ser bajos.
Los costes de transporte pueden ser bajos.
Evita emisiones de CO2.
Genera puestos de trabajo.
Contribuye al desarrollo rural.
La biomasa residual se divide a su vez en una serie de categorías que se mencionan a continuación.
Excedentes agrícolas
Los excedentes agrícolas que no son empleados en la alimentación humana se consideran aptos para su utilización como biomasa con fines energéticos. Este uso de productos agrícolas usados en la cadena de alimentación humana ha provocado una mala fama injustificada del uso de la biomasa con fines energéticos, al haberse acusado a este uso de una subida del coste de determinados productos agrícolas que son la base de la alimentación en muchos países del tercer mundo y en vías de desarrollo. Estos excedentes agrícolas pueden ser utilizados tanto como combustible en plantas de generación eléctrica como transformados en biocombustibles.

Cultivos energéticos
Los cultivos energéticos antes mencionados son cultivos específicos dedicados exclusivamente a la producción de energía. A diferencia de los agrícolas tradicionales, tienen como características principales su gran productividad de biomasa y su elevada rusticidad, expresada en características tales como resistencia a la sequía, a las enfermedades, vigor, precocidad de crecimiento, capacidad de rebrote y adaptación a terrenos marginales. Entre los cultivos energéticos se pueden incluir cultivos tradicionales (cereales, caña de azúcar, semillas oleaginosas) y otros no convencionales (cynara, pataca, sorgo dulce) que están siendo objeto de numerosos estudios para determinar sus necesidades de cultivo.


La biomasa como fuente energética
Desde tiempos remotos el hombre ha utilizado la biomasa como fuente energética para realizar sus tareas cotidianas. Cuando el uso de combustibles fósiles comenzó a tomar fuerza, la biomasa se vio relegada a un plano inferior, donde su aportación a la producción de energía primaria era insignificante. En la actualidad debido a diversos factores, detallados a continuación, ha habido un resurgimiento de la biomasa como fuente energética.
Los factores responsables de favorecer la biomasa como fuente energética son:
El encarecimiento del precio del petróleo.
El aumento de la producción agrícola.
Necesidad de buscar usos alternativos a la producción agrícola.
Cambio climático.
Posibilidad de utilizar los conocimientos científicos y técnicos para optimizar el proceso de obtención de energía.
Marco económico favorable para el desarrollo de plantas que utilizan biomasa como combustible, gracias a las subvenciones a la producción que reciben las plantas generadoras de energía con esta fuente.
Dificultad normativa para desarrollar otro tipo de proyectos, dejando a la biomasa como la alternativa más razonable para rentabilizar una inversión económica.


No hay comentarios:

Publicar un comentario