Producir energía con la biomasa : utilizar materiales de
naturaleza orgánica.
La energía de biomasa o
bioenergía es un tipo de energía renovable procedente del
aprovechamiento de la materia orgánica e industrial formada en algún proceso
biológico o mecánico, generalmente es sacada de los residuos de las sustancias
que constituyen los seres vivos (plantas, ser humano, animales, entre otros), o
sus restos y residuos. El aprovechamiento de la energía de la biomasa se hace
directamente (por ejemplo, por combustión), o por transformación en otras sustancias
que pueden ser aprovechadas más tarde como combustibles o alimentos. Por esos
motivos producir energía con la biomasa es un sistema ecológico, que respecta
el medio ambiente y ademas no tiene
muchos gastos. Las biomasas se pueden clasificar según la procedencia.
Natural: Es aquella
que abarca los bosques, árboles, matorrales, plantas de cultivo, etc. Por
ejemplo, en las explotaciones forestales producen una serie de residuos o
subproductos, con un alto poder energético, que no sirven para la fabricación
de muebles ni papel, como son las hojas y ramas pequeñas, y que se pueden
aprovechar como fuente energética.
Residual: Es aquella que corresponde a los residuos de paja,
serrín, estiércol, residuos de mataderos, basuras urbanas..El aprovechamiento energético
de la biomasa residual supone la obtención de energía a partir de los residuos
de madera y los residuos agrícolas
(paja, cáscaras, huesos…), las basuras urbana, los residuos ganaderos,
como purines o estiércoles, los lodos de depuradora, etc.
Historia: La biomasa fue el principal combustible para el ser humano hasta la llegada de los combustibles fósiles. Se utilizaba para cocinar, para calentar, hacer cerámica, etc. Sin embargo, la biomasa ha seguido teniendo un papel destacado y hoy en día, debido a su carácter renovable y a la crisis energética, está volviendo a recuperar protagonismo.
Perspectivas de futuro: El papel de la biomasa como fuente de energía puede contribuir a resolver el problema energético, así como a disminuir la dependencia energética y la contaminación. En Brasil, hay ya dos millones de vehículos que se mueven con bioalcohol obtenido de la caña de azúcar, y ocho millones más que mezclan gasolina con alcohol. Pero aún debe consolidares un mercado del recurso de biomasa, así como resolver la logística de la adecuación al uso energético y establecer las bases regulatorias de ese mercado.
https://www.ecoticias.com/energias-renovables/100049/Todo-biomasa-bioenergia
¿Cómo se procesa la biomasa? Se utilizan calderas donde
el material se quema poco a poco, lo que
genera también cenizas que pueden ser usadas posteriormente como abono. Si se instala un acumulador, se puede
almacenar el calor sobrante generado.
¿Para qué se utiliza? Generalmente para generar calor, y a nivel
industrial en ocasiones para electricidad, aunque es un proceso más laborioso.
Se pueden instalar calderas de biomasa en las viviendas, para obtener
calefacción (por suelo radiante) y
calentar agua. Ventajas de la
biomasa: Así, la biomasa resulta una fuente de energía renovable más barata,
segura y eficiente, con menos emisiones y que contribuye al mantenimiento de
los bosques o al reciclaje de residuos agrícolas. No hay que olvidar que esta
materia orgánica ha de obtenerse de forma controlada y sostenible. ¿Qué factores benefician a la biomasa? El
empleo de la biomasa como fuente alternativa de energía limpia se ha visto
considerablemente ayudado por una serie de factores: Subida del precio del
petróleo Crecimiento de la producción agrícola El cambio climático Aumento de
la preparación técnica y el conocimiento científico en la investigación de
renovables Escenario económico propicio para la explotación de plantas de
biomasa Trabas burocráticas a otro tipo de promoción de energías
renovables Por estas razones son muchos
los países que optan por hacer uso de centrales de biomasa, siendo Europa el
principal foco de actuación con las cinco centrales más grandes del mundo en
Inglaterra, Polonia y tres en Finlandina.
Cómo se obtiene: En función de
la energía a obtener, se somete a la biomasa a distintos procesos físicos y/o
químicos: mediante la combustión directa se obtienen energía térmica que puede
servir de calefacción o se puede producir vapor con el que generar electricidad
previa acción de una turbina y un alternador; también se puede recurrir a la
combustión sin oxígeno (pirolisis), que descompone la biomasa, o a la
oxigenación o hidrogenación, para obtener hidrocarburos; mediante la
fermentación se puede transformar la glucosa es etanol, bioalcohol que así
mismo sirve de combustible; por su parte, la fermentación sin oxígeno
(fermentación anaerobia) origina, biogases que se utilizan en motores de
combustión o como calefacción; a través de procesos químicos no biológicos
(donde no intervienen microorganismos) se pueden transformar aceites vegetales
y grasas animales en una biodiesel, que sirve de combustible; etc.
Biomasa natural
La biomasa natural es la que se produce en ecosistemas
naturales. La explotación intensiva de este recurso no es compatible con la
protección del medio ambiente, aunque sea una de las principales fuentes
energéticas en los países subdesarrollados. Esta biomasa natural es creada sin intervención
alguna del hombre para modificarla o potenciarla. Se trata fundamentalmente de
residuos forestales:
Derivados de limpieza de bosques y de restos de plantaciones
Leñas y ramas
Coníferas
Frondosas
Biomasa residual
La biomasa residual es la que generada en las actividades
humanas que utilizan materia orgánica. Su eliminación en muchos casos supone un
problema. Este tipo de biomasa tiene asociadas unas ventajas en su utilización:
Reduce la contaminación y riesgos de incendios.
Reduce el espacio en vertederos.
Los costes de producción pueden ser bajos.
Los costes de transporte pueden ser bajos.
Evita emisiones de CO2.
Genera puestos de trabajo.
Contribuye al desarrollo rural.
La biomasa residual se divide a su vez en una serie de
categorías que se mencionan a continuación.
Excedentes agrícolas
Los excedentes agrícolas que no son empleados en la
alimentación humana se consideran aptos para su utilización como biomasa con
fines energéticos. Este uso de productos agrícolas usados en la cadena de
alimentación humana ha provocado una mala fama injustificada del uso de la
biomasa con fines energéticos, al haberse acusado a este uso de una subida del
coste de determinados productos agrícolas que son la base de la alimentación en
muchos países del tercer mundo y en vías de desarrollo. Estos excedentes
agrícolas pueden ser utilizados tanto como combustible en plantas de generación
eléctrica como transformados en biocombustibles.
Cultivos energéticos
Los cultivos energéticos antes mencionados son cultivos
específicos dedicados exclusivamente a la producción de energía. A diferencia
de los agrícolas tradicionales, tienen como características principales su gran
productividad de biomasa y su elevada rusticidad, expresada en características
tales como resistencia a la sequía, a las enfermedades, vigor, precocidad de
crecimiento, capacidad de rebrote y adaptación a terrenos marginales. Entre los
cultivos energéticos se pueden incluir cultivos tradicionales (cereales, caña
de azúcar, semillas oleaginosas) y otros no convencionales (cynara, pataca,
sorgo dulce) que están siendo objeto de numerosos estudios para determinar sus
necesidades de cultivo.
La biomasa como fuente energética
Desde tiempos remotos el hombre ha utilizado la biomasa como
fuente energética para realizar sus tareas cotidianas. Cuando el uso de
combustibles fósiles comenzó a tomar fuerza, la biomasa se vio relegada a un
plano inferior, donde su aportación a la producción de energía primaria era
insignificante. En la actualidad debido a diversos factores, detallados a
continuación, ha habido un resurgimiento de la biomasa como fuente energética.
Los factores responsables de favorecer la biomasa como fuente
energética son:
El encarecimiento del precio del petróleo.
El aumento de la producción agrícola.
Necesidad de buscar usos alternativos a la producción
agrícola.
Cambio climático.
Posibilidad de utilizar los conocimientos científicos y
técnicos para optimizar el proceso de obtención de energía.
Marco económico favorable para el desarrollo de plantas que
utilizan biomasa como combustible, gracias a las subvenciones a la producción
que reciben las plantas generadoras de energía con esta fuente.
Dificultad normativa para desarrollar otro tipo de proyectos,
dejando a la biomasa como la alternativa más razonable para rentabilizar una
inversión económica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario